Lo que el box le enseñó

a una joven y ambiciosa deportista

Su sueño es representar a Estados Unidos en las olimpiadas

La pasión que siente Jessica Juárez por el box comenzó cuando tenía nueve años.

Era apenas su sexta pelea en un ring, y aunque sus primeros cinco enfrentamientos terminaron en derrotas, nunca dejó de disfrutar la sensación de subirse a un cuadrilátero. Al terminar los tres rounds, el referí por fin levantó el brazo de Jessica. Ella recuerda esa pelea como la que cambió la trayectoria de su naciente carrera.

Hoy tiene 14 años y es campeona de varios torneos nacionales. Tiene tantas medallas que ya no puede colgarlas de los trofeos porque son demasiado pesadas.

EL BOXEO ES UN DEPORTE INDIVIDUAL

Su padre y entrenador, Ramón Juárez, construyó un gimnasio de box en el patio de atrás de su casa que se llama Boxing Gym Team Juárez. El gimnasio tiene un cuadrilátero gigante en el centro, peras, sacos de boxeo y aparatos para hacer pesas y ejercicios. No hay espacio para más.

“¡Mi patio, ¿qué le pasó?!”, fue lo que dijo la mamá de Jessica, Yolanda Guerrero, cuando lo vio por primera vez. Cuando la familia tiene fiestas, el ring es también una pista de baile. Esa fue su condición.

El trabajo de Yolanda es alimentar bien a su hija con una dieta balanceada que consiste en cereal y fruta por la mañana, y sopas, verduras y guisados por las tardes. También es asegurarse que Jessica haga su tarea.


Jessica aún se tira en la alfombra y juega con Ashley, su hermana de 10 años. Rodeada de sus seres queridos habla de la medalla que verdaderamente busca: una que esté hecha de oro puro. Su sueño es ir a las olimpiadas de Brasil y representar a Estados Unidos.

Tengo mis triunfos y también mis derrotas, pero siempre trato de dar lo máximo de mí.

EL CAMINO NO ES FÁCIL

Su preparación consiste en una rutina intensa de ejercicios de dos horas al día, 15 millas a la semana subiendo las montañas cerca de su hogar, y sparrings con otras mujeres boxeadoras en los gimnasios de San Diego, California.

Para Jessica, el boxeo es más que triunfos y derrotas. Gracias a este deporte tiene una gran relación con su papá. Asimismo, algunos de sus mejores amigos (de ambos sexos) son boxeadores, a quienes disfruta tanto dentro como fuera del ring.


El box es un deporte. Y después de que toca la campana final, somos amigos.

Cuando no está pensando en el boxeo, Jessica se enfoca en sus amigos o sueña con su fiesta de quinceañera.


Pero cuando se trata de prepararse para cumplir sus sueños, prefiere enfocarse en perfeccionar su zurda temerosa y darle a sus piernas la velocidad de una gallina.


Me siento feliz cuando estoy en el ring.

MÁS PARA UN DÍA GRANDIOSO