Cómo usé la conciencia plena,

o mindfulness,

para empezar bien el día

Es como un juego con el objetivo de encontrar pedacitos de felicidad

En las mañanas siempre hay prisa en mi casa. Los niños tienen que arreglarse y desayunar para salir a tiempo a la escuela, lo cual se presta a mañanas que tienden a ser un poco caóticas.

Pero algo curioso sucedió hace unos días que cambió la dinámica de aquella mañana acelerada.


Abrí la puerta del patio para que salieran los perros, como todos los días, y observé cómo unos pájaros volaban sobre el césped mojado por la neblina de la mañana fresca. En lugar de cerrar la puerta y regresar a las prisas de la mañana, decidí quedarme a observar lo que pasaba en el jardín.

Uno de nuestros perros se acercó a los pájaros, pero no en forma de agresión. Se acercó cuidadosamente, con la cola moviéndose de un lado a otro, como si quisiera jugar con ellos, pero los pájaros salieron volando en busca de otro césped mojado.

Lo pasado ya se fue, el futuro aún no llega, pero el presente es tuyo, no importa cómo venga.

Significa estar presente en todo momento y alerta a lo que sucede a nuestro alrededor. Es una práctica milenaria que tiene la capacidad de traer paz a tu cuerpo, tus sentimientos y pensamientos.

Vivir en el momento cambió la dimensión del tiempo.

Aunque aún estaba con prisas, alcancé a disfrutar la luz del sol y el fresco de la mañana. Fue como si descubriera la belleza de las mañanas por primera vez. Esos momentos de atención plena me dieron unos instantes de felicidad, sentimiento que me acompañó cuando regresé a la cocina y vi a mis hijos desayunando.


En lugar de mi clásico “apúrense, ¿qué no ven la hora?”, les hablé con calma e incluso acaricié a mis hijos cuando pasaron junto a mí. Mi corazón estaba rebosante de algo que solo puedo identificar como amor. Y eso se lo debo a los momentos que me tomé para apreciar el momento que la naturaleza ofreció en una mañana cualquiera.


Las mañanas siguen siendo apresuradas. Lo que ha cambiado, sin embargo, es la manera cómo las veo. Aunque ando a las carreras, ahora trato de poner atención a todo lo que estoy haciendo, momento por momento, ya sea un desayuno para mis hijos o un desayuno para mí en el carro, aunque sea una barrita.


Es una especie de juego en el que el objetivo es encontrar pedacitos de felicidad.


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Lilia O’Hara es una periodista con más de 25 años de experiencia tanto en México y Estados Unidos. Ha sido editora de varias revistas, libros y periódicos. Cuando no está escribiendo, practica yoga y medita, y disfruta sus dos hijos

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