Mamá revela lo más sorprendente de convertirse

en la entrenadora de su hija

Ella es la ‘coach’ pero toda la familia forma parte del equipo

Tanto en la casa como en la cancha, Carmen Guevara quiere que sus dos hijas se diviertan y practiquen los deportes con pasión, sin importar la actividad que elijan. Es una regla familiar que fue puesta a prueba cuando Sofía, su hija de 13 años, pidió tomar clases de tiro al arco.

Carmen es una mamá muy activa, que disfruta correr en carreras y maratones, y aunque conocía poco de esta actividad humana milenaria, vio la oportunidad de crecer al lado de su hija y se

certificó para convertirse en su entrenadora.

Ella considera que la arquería es una gran disciplina, un deporte en silencio que busca la armonía entre mente y cuerpo, algo que solo se logra con buenos hábitos.

Luego de un año como entrenadora voluntaria en la escuela pública de Sofía, Carmen reflexionó sobre la experiencia y reveló lo más sorprendente de ser la entrenadora de su hija:

LA FAMILIA ES EL EQUIPO MÁS IMPORTANTE

Aunque el tiro con arco es un deporte individual, para Carmen la ayuda de toda la familia es indispensable para la transición constante entre la cancha y el hogar. Manuel, su esposo, sale temprano a trabajar y deja a Sofía en la escuela, mientras que Samanta, la menor, apoya cuando hay competencias o torneos.

Siempre les digo somos un equipo, tenemos que trabajar juntos, que mis hijas sepan que juntos podemos lograrlo.

LA PACIENCIA EN LA CANCHA COMIENZA EN CASA

Carmen dice que la paciencia es una virtud necesaria para dar el máximo en la cancha y en la casa. La fuerza no define el destino de una flecha, pero la serenidad del arquero es necesaria para obtener la mejor puntuación.

Podemos hacerlo todo, pero tenemos que hacerlo en paz esa es la mejor manera de disfrutar cada momento.

LA PERSEVERANCIA ES UN VALOR FAMILIAR

Carmen tiene un lema de familia: cada día es una nueva oportunidad para aprender y seguir adelante. Ella dice que su deber de madre y entrenadora es mostrar a sus hijas que las derrotas también son enseñanzas y cualquier mala racha solo es pasajera.

A todos nos tocan días nublados, de repente hay llovizna y hay granizo, pero hay que tener siempre presente que todo va a pasar.

LA CONCENTRACIÓN SE ENSEÑA PONIENDO EL EJEMPLO

Al ser mamá y entrenadora, Carmen tiene una lista interminable de pendientes. Pero ella aprendió que para dar en el blanco, tanto en la casa como en la cancha, hay que enfocarse en el presente. Para ayudarlas a concentrarse, ella medita frecuentemente junto con sus hijas.

Hay que concentrarse en la respiración, contar hasta diez, encontrar el equilibrio en uno mismo y recargase de energía positiva.

Una sola flecha puede romperse fácilmente, pero muchas flechas juntas son indestructibles.

SE PUEDE SER MAMÁ Y ENTRENADORA

Carmen aprendió que como entrenadora debe tratar a su hija como a cualquier otra estudiante y ayudarla a superar los obstáculos. A final de cuentas lo que busca, como mamá y entrenadora, es que Sofía se sienta segura de sí misma.

Es cuestión de repartir el tiempo, de apegarse a la rutina y crear un ambiente de confianza en el que todos nos apoyemos.

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